Lejano Oriente
El pasado viernes el suplemento EP3 de El País publicaba la siguiente noticia que aquí les dejo: "Después de que Japón prohibiera las célebres máquinas expendedoras de ropa interior femenina usada, la única manera de acercarse a esta peculiar filia, de la que participan muchos varones nipones, es visitar una tienda burusera (buru es ropa interior; sera es marinero, como el uniforme clásico de colegiala), llamada Rope Burusera, en el distrito de Shibuya, vende ropa de escolar y gimnasta de segunda mano y bragas y sujetadores usados (supuestamente, por adultos, puesto que se prohibió vender mercancías de menores), empaquetados y acompañados de una foto de su antigua dueña luciendo las prendas en el interior de la tienda. Los artículos más caros, según el dueño de la tienda, están orinados. Y para dar fe de ello, en una cara del envoltorio se exhibe la foto de la ex propietaria aliviándose sobre la pieza en cuestión, y al otro, la mancha resultante.
¿Qué les parece? ¿No comment? ¿O qué demonios se le pasa por la cabeza a esta gente? A mí hay una cuestión en el aire que me inquieta: ¿qué es eso de las máquinas expendedoras de ropa interior usada? Bueno, pues he buscando un poco por acá, un poco por allá y la cuestión se pone todavía más escabrosa. Resulta que...
¿Qué hace uno con toda la colección? ¿Las exhibe en casa? ¿Presume de ellas ante los amigos? ¿Las re-vende? Y ya puestos, ¿qué hay de la ropa interior masculina? ¿Por qué no se hace negocio con ella? ¿Es que acaso les dará grima?
Desgraciadamente, esta noticia quedaría en anécdota un tanto jocosa o divertida si no fuese porque las otras aficiones de los japoneses son iguales o más variopintas que la anterior. Si continuamos leyendo, nos topamos de frente con el plan perfecto para un fin de semana en pareja: ir juntitos al Museo Parasitológico, para deleitarnos con la exposición de un corazón de perro infestado de gusanos. Al parecer la diversión está en que la chica se estremezca de miedo y el chico la tranquilice.
Al hilo de este reportaje me vino a la mente otro publicado el año pasado en donde se detallaba qué era lo que más divertía a los jóvenes burgueses rusos. Según explicaban, tienen como habitual divertimento, en el caso de las chicas, el fingir ser prostitutas, esto es, vestirse como tales, lanzarse a las calles y a insinuar sus falsos servicios al personal. Una cosa al parecer divertidísima. El truco está en que van acompañadas de sus guardaespaldas por si algunos de sus falsos clientes pican el anzuelo




Comentarios sobre Lejano Oriente
hola esponjocita soy de panfu mi usuario es prinse_paloma me encantaria que seamos amigas y yo fui al nuevo lugar esta buenicimo viste miguita!! me agregas al correo por favor pao.princess1998@hotmail.com adios amiguita linda y por favor agregame
Te agrego, por supuesto. Gracias por leerlo