En un mundo incapaz de fabricar héroes
Alguien me preguntó hará unos años si tenía miedo al fracaso. Más que preguntarlo, creo que lo afirmó. Qué estupidez. Alguien que ha fracasado tanto, ¿cómo va a tener miedo al fracaso? En todo caso, tendrá miedo a haberse acostumbrado a tal fracaso. O tal vez ni siquiera eso.
En realidad el fracaso ¿qué es? Un diccionario diría algo así como "no tener éxito. Malograrse. Frustrarse. Fallarse." En todo caso, "triunfar" es su antónimo.
En cualquier caso, el fracaso es algo muy íntimo. No tendría que ser extrapolable a los demás si uno no quiere. El fracaso se agrava cuando los demás meten los hocicos en él.
Debería empezar y acabar en una misma. No salir de esos márgenes. A menos que una quisiera. Algo siempre dudoso.
A mí conocer los fracasos ajenos me parece de muy mal gusto. Sobre todo si ese conocimiento no ha llegado a través de, llamémosle por su nombre, el fracasado. Ni que decir tiene que cuando es anunciado el fracaso de esta forma viene multiplicado por cuatro. Se agrava. Principalmente porque interesa que así sea.



